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LECTURAS
2 stories
El veneno de tu roce © by GabyEmeRier
GabyEmeRier
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Segunda parte de la bilogía Somos Ley Brooklyn está segura de que no volverá a verlo, pero ÉL está más cerca de lo que cree y no piensa irse sin ella. El chico del que probablemente se haya enamorado, se ha ido. Y no solo se ha ido, sino que ella ha tenido que ver cómo la policía se lo llevaba delante de sus narices. Es un criminal, al menos eso dice su padre, pero en este mundillo no siempre todo es lo que parece. Brooklyn lleva dos semanas sin saber nada de Dylan, pero sigue convencida de que es inocente. Lo siente en su destrozado corazón. Por eso cuando vuelve a encontrarse con esos ojos grises, no puede evitar alegrarse. Incluso si Dylan ya no parece Dylan. Algo en su mirada ha cambiado y solo queda una profunda oscuridad. Dylan está decidido a hacer justicia en su nombre, aunque eso signifique perder a la única chica que no sale de su cabeza. Brooklyn es su destino, pero Dylan sabe que todavía hay un hombre dispuesto a todo por separarlos: el capullo de Nil Davis.
A un roce de lo prohibido © by GabyEmeRier
GabyEmeRier
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Limitada por la ley. Así es exactamente como siempre se ha sentido Brooklyn Davis. Con su padre siendo uno de los agentes más importantes del FBI desde que puede recordar, Brooklyn ha crecido rodeada de normas. No pueden verla saltarse un semáforo, aparcar en doble fila o plantearse siquiera robar un caramelo. No tiene opción, debe comportarse como una ciudadana modelo si quiere mantener intacta la buena reputación de su padre. Esa es la única razón por la que sigue fingiendo que no rompe un plato. Pero cuando regresa a su ciudad por el verano y se encuentra con que va a tener que compartir casa con el equipo de agentes de su padre, es imposible que su fachada no se tambalee ante tanta testosterona. Durante su estancia solo habrá una regla: no acercarse a Brooklyn a menos de dos metros de distancia. Y a ella le parece bien, al menos hasta que se encuentra con los profundos ojos grises de Dylan Blake. El único agente que ha conseguido que a Brooklyn le tiemblen las piernas con algo más que miedo. Dylan son todas las señales de peligro que Brooklyn siempre ha evitado. Pero la ley tiene dos caras. Y, sin querer, puedes encontrarte a un roce de lo prohibido. Primera parte de la bilogía Somos Ley