K-Dian-LL
El estar ciegamente enamorado le impidió ver su verdadera suerte, hasta que Izuku se atrevió a al fin poner las cortas sobre la mesa, de abrir sus ojos y así tuviera que ver su triste realidad.
Ahora estaba allí, completamente solo sin la presencia del que creyó seria su Alfa, y, sobre todo, con un cachorro que era su viva imagen, el fruto y recuerdo de un completo fracaso.
Su mayor tesoro.
Su gran adoración.
Y cuando creyó tener la tranquilidad que necesitaba, aquel fantasma del pasado regreso, con la firme promesa de arrebatarle lo poco que le dejo.
¿Realmente sería capaz de quitarle a su cachorro?
¿Realmente nunca lo amo?