ByMaslow
La mordida del lobo había cerrado en la piel de Dean sin dejar rastro extraño. Ninguna fiebre, ninguna transformación... al menos, ninguna que pudiera ver. Hasta que Castiel apareció entre la niebla, inmóvil y brillante como siempre.
En cuanto el ángel estuvo a su alcance, algo primitivo estalló dentro de Dean: el instinto de un Alfa absoluto, posesivo y descontrolado. Rugió, se lanzó hacia adelante y le clavó los dientes en su cuello para marcarlo, para someterlo como a cualquier otra presa.
Pero Castiel no retrocedió. No huyó. Y en un segundo, toda esa fuerza arrolladora se deshizo como humo ante su sola presencia. El cazador más temido, el Alfa más poderoso, terminó rindiéndose sin poder evitarlo ante su ángel.
- Dean , Abajo decia castiel
-Angel... -murmuró Dean entre dientes, de mala gana, con la mandíbula apretada.
-Dean -dijo el ángel con voz baja y autoritaria.
Aunque Dean ardía en rabia y orgullo herido, su cuerpo obedeció al instante, deteniéndose en seco.
Castiel le pasó la mano por el pelo, acariciándole la cabeza con una mezcla de ternura y mando:
-Buen chico.
Sam soltó una risa incredulita desde donde estaba:
-Jajaja... Un Alfa domesticado. Nunca lo creí posible.
Y Rowena, cruzada de brazos con una sonrisa traviesa, añadió:
-Vaya... esa no me la esperaba ni en mil años.