EliTolg
Dicen que algunas mujeres nacen para el amor.
Yo nací para el deber.
A los dieciséis años fui entregada al poderoso Duque de Nervelend, un hombre honorable, pero incapaz de despertar mi corazón.
Entonces conocí a su hermano.
Y comprendí que hay amores tan prohibidos... que pueden destruir familias, reinos y almas.
Pero para entonces ya era demasiado tarde.
Porque yo ya pertenecía a otro hombre.