LauVan1
Mi existencia cabía en murmullos: frases cortadas, preguntas que no deben hacerse y la constante vigilancia de quienes aseguran protegerme pero que, en realidad, me controlan. En mi mundo, las palabras son un lujo que se compra con obediencia; la libertad tiene precio y yo ya estoy agotada de pagarlo. Entonces llegó él. No con flores ni promesas, sino con una presencia que golpea: un luchador de peleas clandestinas con la mirada helada y las manos marcadas por la violencia. Desde el primer cruce de miradas, algo en él se encendió -una atracción inmediata y voraz- y, con ella, emociones que nunca tuve permitidas comenzaron a filtrarse. No quiero un salvador, pero su brutalidad me desarma; no deseo peligro, pero su cercanía es la primera sensación de vida que reconozco desde hace años. Ahora la jaula no solo aprieta afuera, sino dentro de mí: entre el control que me asfixia y el hombre que me enseña a temblar. ¿Arriesgaré todo por sentir lo prohibido?