Imagínate ir por la carretera en un día nublado, y encontrarte con... él. Tu primera reacción sería acelerar, ¿verdad? Pues que te vaya bien, porque no será suficiente para lograr escapar.
Amanda se despierta en una casa que conoce muy bien pero en la que hacía tiempo que no estaba. ¿Cómo ha llegado ahí? No lo sabe. Solo tiene que abrir los ojos, y entonces todo empezará a cobrar sentido...