Nievedelimon-12
II. DOMINIO
El poder siempre exige algo a cambio.
Después de romper las reglas que mantenían intacta a la dinastía, ya no queda espacio para errores, promesas ni medias verdades.
Ahora, rodeados de traiciones, intereses políticos y alianzas capaces de destruirlos, descubrirán que el amor nunca fue el mayor peligro.
El verdadero riesgo siempre fue el poder.
Porque cuando todo está en juego, nadie conserva el dominio sin destruir primero a alguien más.