Le enseñaron a sobrevivir antes que a vivir.
Creado en un laboratorio para convertirse en un arma, Hayako aprendió que el dolor era rutina y que la compasión era una debilidad. Pero ni las cicatrices que cubren su cuerpo ni la oscuridad que habita en él lograron destruir aquello que más odiaban sus creadores: su corazón.
Ahora deberá decidir si seguir siendo el monstruo que fabricaron... o convertirse en la persona que siempre quiso ser.