AzulinaChan
Durante su turno nocturno, el secretario recibe a cada paciente con una sonrisa profesional, como si todo estuviera en orden en ese hospital lleno de mitos y leyendas.
El agente secreto, entra y sale de aquel lugar, como si solo estuviera cumpliendo una misión más.
Nadie sospecha que, cuando el reloj marca el final del turno y la recepción queda vacía, ambos guardan un secreto que ningún expediente debería registrar.