BimberJOL
- Reads 7,458
- Votes 1,060
- Parts 28
Hay guerras que se libran con varitas, y otras que se libran en el silencio de quienes ya no saben distinguir el bien del mal.
James Potter y Severus Snape se graduaron creyendo que el mundo aún podía dividirse en bandos limpios: la luz de un lado, la oscuridad del otro. Pero la guerra no respeta esas fronteras. Los arrastró a cada uno hacia una trinchera distinta, y con ellos arrastró todo lo que alguna vez se considero pacifico.
Entre ambos siempre estuvo Lily. Como puente, como herida, como la única certeza que le quedaba a Severus de que aún había algo bueno en él. Hasta que la guerra la reclamó también a ella. Y cuando se fue, desaparecio con ella la última voz que sabía pronunciar su nombre sin desprecio.
Severus quedó suspendido entre dos mundos que lo reclamaban por necesidad. Espía de una causa, soldado de otra, atrapado en el estrecho margen donde cada intento de hacer el bien abría una nueva grieta -en los demás, y en sí mismo-. Aprendió que hay traiciones que uno comete para salvar a alguien, y que a veces el alguien al que salvas nunca llega a saberlo.
Y entonces la guerra terminó. O eso parecia.
Los estandartes de la pureza ondearon sobre las ruinas. El mundo mágico despertó bajo un orden nuevo, uno donde la sangre lo era todo y la voluntad de los sometidos no valía nada. En ese silencio, la voz mas tenebrosa -la más pesada de todas- resono. El Señor Tenebroso llamó a Severus ante sí.
-Me has servido bien -dijo la voz que ya no tenía rival-. Y los que sirven bien merecen recompensa. O al menos, un lugar en el mundo que construiremos
Severus no pregunto, no lo miro, solo escucho.
-La pureza debe perpetuarse. -Una pausa, casi tierna en su crueldad-. Te casarás, Severus. Te casaras con la persona que limpie las impurezas que cargas.
Y en aquel salón donde la luz apenas se atrevía a entrar, Severus no objetó la decisión, no la cuestionó. Lamentandolo en el futuro que se le estaba por imponer.
- Como desee mi señor.