Ilianrubby26
Hay heridas que no dejan cicatrices en la piel.
Se esconden en la forma en que aprendemos a querer, en el miedo a que las personas se vayan, en las palabras que nunca nos atrevemos a decir y en las despedidas que imaginamos incluso cuando nadie ha decidido marcharse.
Allison llevaba tanto tiempo escondiendo las partes más difíciles de si misma que terminó creyendo que si alguien llegaba a conocerlas, también encontrarían un motivo para irse.
Y a alejarse de cualquier persona que la hiciera sentir amada.
Pero el amor nunca fue el verdadero desafío.
El verdadero desafío era dejar de huir.
Nadie me enseñó a volver a mí es una historia sobre las heridas que no se ven, las personas que llegan cuando menos sabemos cómo recibirlas y el difícil, pero necesario, camino de regresar a uno mismo.
Porque, a veces, el viaje más largo no consiste en encontrar a alguien.
Consiste en volver a casa... cuando esa casa siempre fuiste tú.