Wayraa
Justina pensó que cinco años serían suficientes para olvidar a Tomás.
Tomás pensó que cinco años eran suficientes para dejar atrás a Justina.
Los dos estaban equivocados.
Ella ya no era la hermana menor que corría atrás de sus hermanos y él ya no era el chico que se burlaba de ella.
Pero cuando volvieron a encontrarse descubrieron que algunas heridas no desaparecían con el tiempo y que capaz el problema nunca fue haberse alejado, fue no haber sabido por qué