gatosminiminholinos
Madrugada, estadio vacío. Solo quedan ellos dos en la penumbra.
-Dime que no sientes lo mismo -susurra Heeseung, a centímetros-. Y me voy.
Jake tiembla. No puede mentirle.
-No puedo.
-Entonces no me detengas -responde él, rozándole los labios-. Porque ya no voy a irme.
Brillan para el mundo... pero lo suyo es secreto, prohibido y sin vuelta atrás.