DouaaElArifi
Me llamo Emma Valdervit, tengo dieciséis años y, hasta hace poco, mi mayor preocupación era sobrevivir a las clases de matemáticas sin quedarme dormida.
Ahora voy a mudarme a Nueva York.
Y no, no porque me haya tocado la lotería ni porque haya decidido convertirme en una de esas chicas que desayunan en cafeterías preciosas mientras escriben en su diario.
Ojalá.
Digamos que he acabado aquí por UNA PURA TONTERÍA.
Y que ahora mi madrina va a hacerse cargo de mí.
Ah, y también es la madre de Oliver Kingsley.
Sí.
Ese Oliver Kingsley.
Y si ese apellido te suena, enhorabuena. A mí también me sonaba.
Aunque yo lo conocía mucho antes de que se convirtiera en supermodelo, superestrella internacional, heredero de uno de los mayores imperios de moda del mundo y, por supuesto, multimillonario.
Para mí, Oliver era simplemente Oliver.
Mi vecino.
Mi mejor amigo.
Prácticamente mi hermano.
El niño con el que compartía jardín, secretos y discusiones por el último paquete de galletas.
Éramos inseparables.
Hasta que él se fue.
Diez años después, su rostro está en todas partes. Incluso en el autobús que cojo todas las mañanas.
Y ahora resulta que voy a compartir casa, instituto y mi día a día con el chico que creía haber dejado atrás.
Mi mejor amigo de la infancia.
El mismo que ahora parece tener una vida perfecta.
El problema no es que Oliver haya cambiado.
El problema es que yo también.
Porque diez años pueden ser suficientes para convertir a dos personas en desconocidos...
Pero quizá no los suficientes para olvidar quiénes fueron.
Y quizá, cuando vuelves a casa, descubres que hay recuerdos que nunca se fueron.
Solo estaban esperando a que regresaras.
Aunque, sinceramente, habría agradecido que alguien me avisara antes de que mi mejor amigo se convirtiera en un multimillonario internacional.
Damas y caballeros.
Esto es Casualmente tú.
Y sí...
Casualmente, fue él.
¿Quién lo iba a decir?