luckyjosue12
Hyrule no terminó con un himno. Terminó con un cielo rojo, un rey que compró minutos y una espada que eligió al niño equivocado... o al único que importaba.
Dos críos de siete años quedaron dormidos bajo tierra. El mundo, encima, aprendió a engendrar dientes.
Siglos después, el niño abre los ojos en una cápsula azul. Desorientado. Recuerda el polvo, la ceniza y el fuego. Un anciano lo acoge y lo guía hacia la salida, en busca de un sueño infantil: ser héroe. Ese viaje lo lleva hasta Orario, la ciudad donde los dioses viven entre los hombres y ya nadie habla de reinas ni de reyes.
Allí una espadachina de mirada dorada guarda un collar que le pesa, a la espera de cumplir una promesa.
Allí el abismo no es solo un agujero.
El viento quiere otra cosa.
El Valor va a despertar.
El pasado también.