Adri_vm
Soledad, oscuridad, y frío, era lo único que él sentía, iba cayendo en el vacío del universo sin ningún rumbo, no veía nada, no tenía cuerpo, solo su alma permanecía en el vacío, ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Un día? ¿Un mes? Tal vez incluso años. Hasta que al fin, pudo escuchar una voz reconocida, la misma del demonio que lo cuidó durante siglos.
De un momento a otro, sintió llamas alrededor de él, volviendo a sentir su cuerpo donde había pasado 500 años, pero sentía como si se estuviera quemando, era un dolor constante, sin pausa.
Finalmente, sus oídos escucharon los rugidos que salían de él mismo con potencia, intentando escapar, pero sin mucho éxito en el intento, atrapado entre las llamas altas y tentadoras a matarlo.
El ardiente fuego estuvo presente por lo que parecía una eternidad, pero cuando pensó que su tortura había terminado, un golpe férreo en el estómago lanzó al joven demonio en caida libre. No era tan inesperado como este pensaba, ya que después de todo, fue la penitencia que le asignaron al traicionar a Astaroth, el mismísimo rey del infierno.