Killuahirako
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En el Estadio Azteca, el corazón de México latió con fuerza durante las semifinales de la Copa México contra Inglaterra Roberto Alvarado, "El Piojo", jugaba en casa con el alma en llamas. Cada pase, cada carrera, cada grito era por la camiseta tricolor y por millones de compatriotas que soñaban con la final pero Inglaterra, con un Anthony Gordon inspirado, fue más letal en los momentos clave el partido terminó con derrota mexicana.
El vestidor mexicano quedó envuelto en un silencio pesado, roto solo por sollozos contenidos y puños golpeando las paredes. Roberto se sentía destruido y frustrado triste hasta los huesos. Habían estado tan cerca... y perder en casa dolía como pocas cosas en la vida mientras caminaba por el túnel hacia la zona mixta, con la mirada baja y el uniforme empapado de sudor y lágrimas, se encontró con el inglés que había marcado la diferencia.
Anthony Gordon, jugador del Barcelona se acercó por cortesía lo que comenzó como un saludo protocolario se convirtió en algo más Roberto, aún con la voz rota por la emoción, le habló en un español apasionado que luego mezclaba con un inglés entrecortado y honesto. Sus ojos brillaban de rabia, decepción y orgullo herido Anthony no pudo evitar quedarse mirándolo aquella forma tan cruda y sincera de expresar el dolor, la entrega total al juego y al país, le causó una curiosidad profunda... y una atracción que no esperaba. Probablemente sea la última vez que lo vea, pensó Anthony mientras observaba cómo el mexicano se alejaba.
Meses después, en Barcelona, Anthony recibe una noticia inesperada: ha sido seleccionado para un programa de intercambio su destino: Club Deportivo Guadalajara, las Chivas, en México el club busca reforzar su plantilla con talento europeo y Anthony, aunque sorprendido, acepta. Al llegar a Guadalajara, el destino o la vida lo pone de nuevo frente a Alvarado.