SharonRodriguez357
Todos alguna vez sentimos el corazón absurdamente alegre, triste, roto, o en llamas, y no logramos volverlo a su estado original.
Y es que un corazón alegre, en algún momento se apaga (o se vuelve más alegre) un corazón triste, puede llegar a ver nueva luz (o nunca salir de la oscuridad) los corazones rotos, se reconstruyen más bonito (o no encuentran algún pedazo) y el corazón que arde, está destinado a ser cenizas (o a bailar junto al viento con cada llama).
Todo depende de lo que hagamos para mejorarlo o empeorarlo, y de esta manera, escribiéndole a otros corazones, intentaré hacer danzar el mío en llamas, antes de que se consuma por completo. Estas son las Epifanías de un (mi) corazón en llamas.