candeebooks1
Todos los días a las 9:15, Ameli se sentaba en un banco de la estación de metro. a ella le gustaba observar a las personas que bajaban de ellos e inventarles una historia a cada uno. por ejemplo ese señor anciano, según ella esperaba a su esposa. o ese chico de pelo rizado, el cual siempre a la misma hora,se sentaba en el mismo banco a la espera de su transporte.. simplemente ninguna historia sentaba bien con el