KarenHikari
-De derecho es justamente de lo que estoy hablando -la interrumpió Vulcano,-. Tú nunca me amaste ni fue deseo nacido de tu alma que nos uniéramos en matrimonio, por tanto no es deber tuyo guardarme fidelidad alguna. Así que vete, mi desgraciada palomilla, vete y ama a aquél que sea capaz de amarte como tú has deseado siempre o que por lo menos reúna las cualidades que nunca viste en mí.