CanelaVillamiler
- LETTURE 240
- Voti 53
- Parti 10
Bogotá, Colombia.
El sonido de los monitores del hospital era el único ritmo que Camille Ugalde podía soportar en ese momento. Era una ironía cruel. Ella, que había pasado años estudiando el corazón humano en la facultad de medicina, ahora sentía el suyo romperse de una forma que ningún libro de texto podría explicar.
Frente a ella, en la cama de la clínica, no estaba el "Villa" que todo el mundo conocía. No era el músico prodigio que agotaba estadios ni el hombre que hacía reír a Isaza, Simón y Martín con un chiste interno. Era solo un hombre pálido, con vendas rodeando su cabeza y sus manos -esas manos que hacían magia con las cuerdas- extrañamente quietas.
-Tienes que despertar, Juan Pablo -susurró Camille, apretando su mano-. Porque si no lo haces, no solo se acaba la música. Se acaba mi mundo.