Ya no era un niño, ya no podía ver a Connie de la misma manera que diez años atrás; y a pesar de que esta fuera su novia ya, no estaba dispuesto a pasar otro segundo sin ella.
¡Se casaría con Connie Maheswaran aún que tuviera que pasar por sobre sus padres!
– ¿Recuerdas cuando solías abrazarme y jugabas conmigo y toda esa clase de cosas? – Pregunto cabizbaja.
– Me pregunto cuando fue la ultima vez que eso paso... – respondio con un tinte de nostalgia en su voz.
– Cuando aun me querías. – susurro.
– Oh, Amatista. – La miro sin entender lo que decía. – Jamas voy a dejar de quererte.
A Connie le duele el estomago, y aun que no logra comprender bien la causa, Steven sabe bien que es lo que ella necesita.
¡Con un poco de su magnifica saliva ganadora podría jurar que ella se sentiría mejor en cuestión de segundos!