LuziiFrutinena
Nuestros actos son decisiones nuestras. Nuestro libre albedrío nos lo permite, haciendo elegir entre lo bueno y lo malo.
Pero en un espacio tan reducido, quítale años, meses, semanas y días, ahoga las horas, miremos un minuto: no podemos esclarecer los deseos.
Ya es hora de hacer poesía del mundo y de nosotros sin necesidad de rimas ni estrofas.
Y es que en un minuto puede ocurrirnos de todo y nosotros sin saber expresar las sensaciones que percibimos con los sentidos.
Aquí viene la crónica de un minuto, para explicar que lo que sentimos, así emociones y cataclismos que sepamos producir en el acto. Simplemente, lo único que necesitamos para complementarnos es un...
¡Vaya!, se me acabó el minuto.