Mrfazbear87
Nadie pregunta qué ocurre con los hijos de los monstruos. Todos conocen a William Afton: el asesino, el hombre que convirtió la risa de los niños en silencio. Para el mundo es una leyenda negra, un nombre que susurran con miedo. Pero yo lo conocí de otra forma. Yo lo llamé "papá".
Mi nombre es Michael Afton, y he pasado mi vida recogiendo los pedazos que él dejó atrás. Caminando por pasillos vacíos, reparando máquinas que jamás debieron moverse, escuchando voces que no me dejan dormir. A veces siento que no he vivido realmente, que solo he sobrevivido, avanzando entre ruinas que huelen a metal quemado y recuerdos podridos.
Cada animatrónico guarda algo más que cables y engranajes. Guarda un recuerdo. Una risa atrapada. Un grito que nadie escuchó a tiempo. Y cada uno de esos recuerdos pesa sobre mí como si fuera mi culpa, aunque no lo sea. Aunque yo no haya sido quien apretó el gatillo ni quien cerró las puertas.
No intento salvarme. Hace mucho dejé de pensar en eso. Lo único que quiero es arreglar lo irreparable, cerrar heridas que nunca debieron existir, dar descanso a almas que siguen atrapadas en este infierno de acero y luces parpadeantes. Aunque para lograrlo tenga que perderme por completo en el proceso.
Esta no es la historia del villano. No es la historia del asesino. Es la historia del hijo que se quedó atrás para pagar por los pecados de su padre. Y he aprendido que, a veces, el castigo de sobrevivir es peor que morir.
Han pasado años, y aun así no lo olvido. Las almas de los niños siguen conmigo. Las recuerdo una por una: sus risas, sus lágrimas, sus manos pequeñas aferrándose a nada, sus voces llamando en la oscuridad como si yo pudiera rescatarlos. Odio verlos llorar, incluso en mis recuerdos.
Y todavía no logro comprender por qué ese hombre... mi padre... decidió arrebatarlos del mundo.