dominat2837E
Cinco siglos. Quinientos años de una actuación perfecta, una máscara inquebrantable y una soledad... asfixiante. Furina lo dio todo por Fontaine, vendió su cordura a cambio de la salvación de un pueblo que hoy, con una facilidad insultante, la empieza a olvidar y dejar de lado poco a poco. Pero el telón ha caído y a ella solo le queda un corazón agrietado y la amarga certeza de que fue un peón desechable en el tablero de Focalors. Ella creía que, tras pagar su condena en vida, merecía una pizca de la felicidad de cualquier mortal. Creía que se le permitiría amar y ser amada. Sin embargo, el rechazo de la única persona con la que anhelaba construir esa nueva vida terminó por destrozar los últimos fragmentos de su frágil cordura y dolido corazón. Mientras el mundo avanza y la deja atrás, el resentimiento florece en su pecho como un veneno silencioso. Odia su debilidad física frente a guerreras implacables como Clorinde o la Sota, odia y envidia la felicidad ajena de los demás por no tener lo mismo, pero, por encima de todo, odia a Focalors. Odia a la Arconte que la creó únicamente para sufrir, abandonándola a su suerte en una tortura de media eternidad con una responsabilidad que según ella... no merecía. Furina sabe que no posee la fuerza bruta para encadenar al Viajero. Pero aprendió del mejor monstruo, la divinidad misma. Si Focalors engañó al Orden Celestial desde las sombras, ella puede hacer lo mismo. No necesita una espada cuando la culpa, la manipulación y el engaño son armas mucho más letales. Si el Viajero no se queda a su lado por elección, ella aislará sus pasos y reescribirá su destino hasta que no le quede otra opción
"Serás mío por voluntad propia, porque yo misma me encargaré de que nadie te aparte de mi lado. Después de todo, tú nunca me dejarías sola... ¿o acaso vas a abandonarme como lo hizo ella?"