Nereyda98
Barcelona siempre había sido una marea constante para Violeta: un latido acelerado de calles ruidosas, planes espontáneos y pisos compartidos donde las puertas nunca se cerraban del todo. Compartía su hogar y sus risas con su mejor amiga, Ruslana, hasta que el mapa de su propia casa cambió de golpe con la llegada de Chiara, la hermana de su Ruslana.
El universo de Chiara tenía la precisión de un engranaje perfecto: necesitaba rutinas claras, distancias medidas y un orden inquebrantable que la protegiera del bullicio ensordecedor de una gran ciudad. En teoría, eran dos frecuencias disonantes obligadas a convivir bajo el mismo techo, dos formas totalmente distintas de procesar la realidad. Sin embargo, entre pasillos compartidos, tardes de silencios necesarios y miradas que empezaron a descifrar los ritmos de la otra, Violeta comprendió que el refugio que tanto buscaba no estaba en el ruido de afuera, sino en la calma exacta de Chiara; y Chiara descubrió que el caos de Barcelona dejaba de asustar cuando se trataba de alguien dispuesta a aprender su idioma sin prisas.