CristinaLyons
Sabía que existían imposibles,pero nunca me imagine que tantos.
Mi vida,bueno simplemente era lejos de ser ordinaria,pero tampoco era increíble.
Hasta qué aquella mañana el frío inundo mis huesos,el aire me rodeo y la carta de destinatario desconocido apareció a mis pies.
No me sorprendió el sello rojo de cera con una rosa,y menos aún en color desgastado de el papel.
Me sorprendió que yo fuera la destinataria,ya que jamás hubiera sabido que la carta que cambiaría mi vida aparecería en una noche de invierno en la puerta de la residencia de alumnos.
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