adrianaaiellonieto
Mia sabía que había cometido un error pero nadie la creía cuando ella decía que no había podido controlarse. Sus padres la enviaron al internado de Kingston para que estuviera segura y vigilada.
Pero Mia volvía a tener pesadillas. Soñaba cosas surrealistas y fuera de contexto que decidió no contarle a nadie.
Ella sólo quería ser una estudiante más. Pero eso era imposible, ya que nada era normal en aquel internado.
Misterios y enigmas brotaban en cada esquina. Como por ejemplo, ¿por qué sentía que conocía a aquella gente? ¿Por qué tenía tantos deja vous? ¿Por qué la llamaban loca si sólo explicaba aquellos sueños tan alborotados?
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J. R. Third