Es un cuento escrito en Diciembre del 2012 en un periodo exacto de una semana.
Es una pequeña historia que resalta la importancia de nunca dejar de imaginar ni de soñar ya que nos permite huir por momentos de la vida real donde nuestra mente es capaz de tranquilizarnos de una manera increíble con el simple hecho de idealizarlo en nuestra cabeza, como si nuestro cerebro fura capaz de hacer hasta lo imposible con tal de dejar los malos momentos y de eliminar todas nuestras pesadillas que invaden nuestro corazón
Pequeños momentos de inspiración plasmados en pequeños textos.
No se escribirán ni se subirán en fechas establecidas ya que mi imaginación no funciona bajo presión, sólo se harán esporádicamente cuando los sentimientos le ganen a la razón.