Siempre que siento demasiado o amo a alguien con demasiada fuerza, cuando algo duele de más, o me hace feliz para variar, siempre le escribo una carta.
Entra todos los martes.
A veces solo mira y a veces compra un libro.
Tiene mal gusto para elegirlos.
Sabe sacarme de quicio.
Su pelo es negro.
Su risa es dulce.
Y es absolutamente inalcanzable.