Luminiterea
Despierta en el último lugar donde imaginó estar: el mundo de una novela de fantasía que leyó junto a su club de lectura.
No como la heroína, ni como la maga prodigio, ni siquiera como la hija perdida de un duque o por lo menos una extra. Sino como la villana destinada a caer.
Desde el primer día intenta resistirse al papel impuesto. Busca ser justa, racional. Intenta cambiar el rumbo de la historia sin derramar sangre. Pero el mundo no recompensa la bondad: la castiga. Cada acto de misericordia se vuelve contra ella. Cada intento de hacer lo correcto la expone al desprecio, a la humillación y al juicio constante de quienes exigen que cumpla su rol, aunque jamás carguen con sus consecuencias.
Rota por un sistema que solo funciona mediante la crueldad, ella deja de justificarse.
Y entonces ocurre el verdadero giro.
Ser villana, ser mala, no solo resulta eficaz. Sino liberador.
Mientras el mundo empieza a obedecerla y aquellos que la dañan aprenden a temer su nombre, ella descubre una verdad incómoda: la ética que defendía en su antigua vida no sobrevive en un mundo hostil.
Atrapada entre quienes la llaman monstruo y un poder que por primera vez le pertenece, deberá decidir si el problema fue convertirse en villana o darse cuenta de cuánto disfruta serlo.