Quieren descubrir el universo, explorar cada estrella, planeta y galaxia que se les ponga delante cuando están felices.
Porque los ojos son como el universo.
Y ellos se lo merecen entero.
Raoul se ha ganado pasar el verano trabajando en la granja de un amigo de su padre. Allí conocerá a Agoney, el hijo de la familia, quien estará dispuesto a darle una buena lección de bonhomía.