CerezoDeTinta
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Dicen que algunas personas están destinadas a encontrarse.
En un mundo donde existen alfas, betas y omegas, las marcas del destino forman parte de la vida cotidiana. Cuando dos personas están destinadas a encontrarse, una pequeña espina aparece sobre su piel.
No es una promesa de amor.
No es una obligación.
Solo significa que sus caminos están conectados.
Sangnuea Suriyakul siempre lo tuvo claro.
Por eso, cuando descubre que su marca coincide con la de Naphitch Devathitirat, un alfa al que apenas conoce, no piensa dejar que el destino decida por él.
Naphitch, sin embargo, lo ve de una manera diferente.
Desde el momento en que descubre el vínculo, comienza a querer a Sangnuea cerca.
Primero son simples coincidencias.
Después, encuentros demasiado frecuentes.
Miradas que duran más de lo necesario.
Celos que Naphitch intenta esconder.
Y una necesidad cada vez mayor de saber dónde está Sangnuea y con quién.
Naphitch sabe que debería darle espacio.
Pero cuanto más intenta controlar lo que siente, más difícil se vuelve.
Sangnuea no quiere pertenecerle a nadie.
Naphitch tampoco quiere compartir aquello que considera suyo.
Y entre ambos existe una conexión que ninguno puede ignorar.
Porque una rosa puede ser hermosa.
Pero si intentas sujetarla con demasiada fuerza, terminarás lastimándote con sus espinas.