Valermg
Cuando en la catedral se daba el toque de queda, todos los habitantes de la ciudad de México se encerraban a piedra y lodo.
Dicen que hasta los soldados, que habían mostrado su valentía en la conquista de México, al llegar esa hora, mejor se quedaban en sus casas; los corazones se sobresaltaban al oír un gemido terrible, que penetraba hasta los huesos.
La ciudad vivía aterrorizada
''¡La llorona''!, clamaba la gente, y del susto apenas podía rezar una oración; y con la mano los vecinos hacían la señal de la cruz
¿Quién podría ser el valiente que se atreviera a salir al escuchar ese terrible llanto?
Se decía que esto era cosa de ultratumba, pues si se tratara de gritos humanos no se escucharían tan lejos, y sin embargo, estos lamentos se oían por toda la ciudad