grisibarra
Con el corazón confuso y las esperanzas rotas, sigo preguntándome si tomé la decisión adecuada. No es que me arrepienta, pero la distancia comienza a pesarme y a sentirse como una pérdida inútil.
Yo sé que éste no es el típico caso de traición o heridas imperdonables, pero se percibe dolor en la distancia y un vacío en el pecho. Una relación termina cuando debe, no cabe la menor duda, pero la despedida arrasa con todo lo que encuentra a su paso: autoestimas, amistades, sueños, esperanzas, planes, corazones.
Sé que ahora es mi obligación salir adelante y reencontrarme conmigo misma, mas ¿cuánto trabajo debe hacerse? ¿Qué hay entre estar totalmente destrozada y volver a ser feliz? ¿Qué de todo esto va a servirme para convertirme en una mejor persona? ¿Es absolutamente necesario amar, odiar, decepcionar, herir y sufrir para ser feliz? No lo sé, pero estoy dispuesta a hacer cualquier cosa que esté a mi alcance para descubrirlo.