AndromedaeXle
María se enamoró de alguien que nunca supo quedarse.
Marco fue su primer amor: intenso, confuso, prohibido. La hizo sentir especial... y luego invisible. Entre inseguridades, silencios y promesas incompletas, María comenzó a perderse a sí misma.
Entonces apareció Alex.
Un chico roto, sensible, lleno de cicatrices que nadie veía.
No llegaron para salvarse, llegaron para acompañarse. Entre conversaciones interminables, libros compartidos y noches de sanación, construyeron un amor silencioso, uno que no dolía, uno que se sentía como hogar.
Pero las almas gemelas están destinadas a dejar marcas, dulces y amargas como las fresas y cigarrillos.