sebastian_murallas
A veces, en el laberinto de la vida, nos cruzamos con almas que parecen ser la promesa de una historia de amor eterna, un pedazo de paraíso terrenal. Son como ángeles enviados, custodios de un amor puro destinados a caminar entre nosotros en este mundo terrenal
Sin embargo, la realidad es que no todas las almas están predestinadas a entrelazarse, y no todos los sentimientos florecen en reciprocidad. Hay corazones que, aunque anhelan la conexión, se encuentran con la soledad en su eco. Y es que el amor, con su dulce veneno, no distingue entre el valiente y el cobarde, entre el apasionado y el indiferente.
Ni el más frío y descorazonado puede escapar de las trampas inherentes del amor. Es un juego de azar donde incluso el más calculador puede encontrarse perdido en un laberinto de emociones, un campo de batalla donde las armaduras se derriten ante la llama de una pasión inesperada. El amor es un ladrón astuto, capaz de robar el aliento del más fuerte y llenar de calor el vacío del más solitario.
- Reaven