Lesbianas/Hot ?
3 historias
Soy el tipo de chica que puede hacer tus sueños realidad.  (Traducida) por xflowersx
xflowersx
  • WpView
    LECTURAS 43,056
  • WpVote
    Votos 1,510
  • WpPart
    Partes 7
Harry y Louis hablan acerca de sus fantasías.
Campamento De Lesbianas.© [CANCELADA] por caffeins
caffeins
  • WpView
    LECTURAS 29,763
  • WpVote
    Votos 1,642
  • WpPart
    Partes 9
¿Qué pasa si, por error, se crea un campamento de chicas homosexuales? Chicas pervertidas, introvertidas, extrovertidas, "mojigatas" y un largo etcétera. ¿Qué pasará cuando Sky Jackson, entre en éste? No te lo puedo decir yo, pero puedes darle al botoncito de "leer" y adentrarte. No se permiten adaptaciones ni nada por el estilo. ¡Agrega esta historia a tu biblioteca y vota! ¡Gracias! LOVE WINS. Portada hecha por mí. Advertencia: Si eres homófobx NO te recomiendo leer esta historia, y si lo haces, no dejes comentarios ofensivos.
Inapropiadamente hermosa (TAMBIÉN EN LIBRERÍAS) por marion09
marion09
  • WpView
    LECTURAS 7,169,411
  • WpVote
    Votos 396,165
  • WpPart
    Partes 35
Él era el hombre más enigmático que ella había conocido... Ella amaba los misterios. A simple vista parece que no existen dos personas más diferentes, pero una furiosa noche de tormenta demostrará que nadie tiene tanto en común como ellos dos. Emmeline Laughton tenía serios problemas para regirse a las reglas del Londres de 1835, al ser la hermana menor del conde de Welltonshire, eso era un grave problema. Fue enviada a pasar una temporada con su prima Beth, para recorrer los salones de baile en busca del esposo adecuado. Un marido que Emmie no estaba muy ansiosa por conseguir. Joseph Whitemore, el marqués de Thornehill, era raro. Se había vuelto reservado y taciturno, ya no era el joven que Emmie recordaba, lo único que no había cambiado además de su color de cabello y sus bien delineadas facciones, era la extraña rivalidad que tenía con el conde. Emmeline y Joseph guardan secretos del pasado que definen su forma de ser, pero ambos descubrirán que eso que muestran a otros no es más que una armadura, una barrera autoimpuesta para protegerse del dolor que les habían causado. Para dejar caer esas barreras, solo hacía falta una furiosa noche de tormenta.