crepuscularchaos
Orien despierta con un incesante pitido en los tímpanos. La guerra ha terminado, y no de una buena manera.
La soga crea heridas en la piel de sus muñecas y escucha el continuo traqueteo de las ruedas de un carro.
No siente las piernas.
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Su destino ya está escrito: Egipto, el Imperio de los faraones que conviven junto a los dioses.
Allí comenzará su nueva vida como exiliado de guerra y conocerá a Sethos, escriba real y mano derecha del faraón.
Él le mostrará la belleza de las palabras a un griego que nunca ha creído en el amor y cuyo pasado está manchado de sangre.