HeleneLaurent
Adentrarse en "Lado norte, cara sur" es como iniciar una respiración profunda, de esas que en momentos de agitación, hacen que el ritmo del aliento recupere una cadencia sosegada. Al inspirar profundamente y sin prisa, invita al lector a sumergirse entre cafeterías, estaciones de tren y, sobre todo, en parajes naturales.
La magia de la poesía es que cada uno extraerá sus propios pensamientos o incluso lecciones, incluso en una misma persona puede sugerir sensaciones diferentes dependiendo del momento en que se disponga a abrir las páginas de este poemario. En mi caso, me recuerda una reflexión que a cierta edad convendría tener muy presente: el verdadero éxito está en saber empezar de cero tantas veces como sea necesario.
En sus páginas hay un viaje con desplazamiento físico pero también viajes emocionales a destinos como la infancia, los recuerdos de olores que nos marcaron y que se convierten en el combustible del presente. Un presente que irremediablemente también será pasado y que no querremos olvidar.
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Bienvenidos a un viaje por el tiempo que ya no tenemos, que no nos pertenece y que, aunque a veces vaya a trompicones, tampoco nos permite detenernos hasta el final de las vías.
Sara Romero Estella