SweetLoveEreri
Las cosas en el hotel marchaban sorprendentemente bien ahora que todos sabían que la redención era posible.Pero para Lucifer, todo solo se había vuelto más complicado.
No bastaba con cargar con su propia depresión; ahora también debía soportar el acoso constante de los pecadores, alimentado por un secreto que Vox se había encargado de exponer sin piedad.
Alastor, quien ya le había prestado la atención suficiente como para buscar una grieta por donde atacar, no estaba dispuesto a dejar pasar una oportunidad tan deliciosa. Manipular al mismísimo Rey del Infierno resultaba demasiado tentador.
-Solo tengo tres reglas... y apréndelas bien -musitó, casi arrepintiéndose al instante de la locura que estaba a punto de cometer- Beberás solo unas cuantas gotas de mi sangre, nunca en exceso. Nunca la tomarás directamente de mí. Y escucha con atención... nunca, pero nunca, desarrollarás sentimientos extraños hacia mí.
Alastor lo miró con una sonrisa peligrosa.
-Rompe cualquiera de estas reglas y olvídate del trato, señor inútil.