unarubiadepapel
Y aprendió que las historias no se escriben solas. Que no todas empiezan por "había una vez" ni tampoco acaban con un " felices para siempre". Por lo menos no en el caso de la duquesa Elizabeth. Algunos finales son felices, otros tan solo necesarios. Los dos lo sabían, no era posible el amor entre una duquesa y un sirviente.
¿Pero como es posible que haya hielo abrasador? ¿Y un fuego helado?
Tan ilógico como el amor de estos dos jóvenes.
Empieza esta aventura con ganas e húndete en esta historia donde la imaginación vuela y donde no hay límites. Por lo menos no los habían ni para Peter ni para Elizabeth.
- Fuimos una historia breve que leeré mil veces Elizabeth.
- Te quiero Peter. -dijo entre lágrimas... Ella tomó el camino de la derecha y él, el camino de la izquierda. Pero olvidaron una cosa, el mundo es redondo.