Kano002
Si no hubiera habido un muro, lo más seguro es que a Yesenia poco le habría interesado la amistad de ese niño moreno con semblante de brabucón. Así somos todos los niños. La mayoría de las cosas que hacemos son por curiosidad, no podemos quedarnos sin aprender. Eso ocurrió con Yesenia y el muro. Yesenía tenía ya trece años, pero crecía muy lento. Todos le dijeron que no se acercara al muro. Yesenia los desobedeció a todos.