egosumzeta
Hace siglos, Japón fue testigo de la aparición de siete guerreros distintos a todos los demás, no pertenecían al mismo clan, no servían al mismo señor; ni siquiera compartían linaje.
Pero en cada uno ardía una virtud del Bushido -como el honor, la compasión o la rectitud-tan pura que parecía elegida por los dioses. Eran ejemplo. Leyenda. Luz.
Hasta que el mundo los quebró. Uno a uno, fueron traicionados por aquello que juraron proteger y al romperse... no murieron. Se transformaron.
Ahora siglos después, han despertado, no para servir, ni para perdonar; sino para juzgar.
Ya no imparten justicia, no ofrecen redención. Solo responden al juicio que los consume.
"Porque cuando una virtud se corrompe... no desaparece. Permanece su sombra."
El mundo ha vuelto a caer y esta vez, no vienen a salvarlo; vienen decididos hacerlo arder.