JoelNejis
En un mundo donde el amanecer y el ocaso son reinos enemigos, dos almas descubren un reflejo imposible que los une.
Ella, Lyra, es la Guardiana del Alba: cada mañana despierta al mundo con la luz de su voz, que hace florecer los campos dorados y cantar a los ríos.
Él, Elian, es el Custodio del Crepúsculo: guarda las sombras, guía las estrellas y escucha los ecos que la luz deja cuando se marcha.
Entre ambos mundos se extiende un mar de resplandores que ningún ser ha cruzado jamás. Hasta que, en una tarde sin nombre, el reflejo de Lyra aparece en el lago del horizonte, y sus miradas se encuentran por primera vez.
Desde entonces, cada día al amanecer y cada tarde al anochecer, ambos se buscan en el espejo del agua, compartiendo un amor que solo puede existir en el instante donde el día se despide y la noche la recuerda.
Pero el equilibrio de los dos soles depende de que nunca se toquen. Si lo hacen, el ciclo del mundo se romperá.
Y, aun así, cada amanecer y cada ocaso, Elian elige esperar, y Lyra elige brillar, aunque eso signifique amar desde mundos distintos, desde la distancia.