Tintaycanela
- Reads 1,385
- Votes 128
- Parts 67
Fue un año antes de consolidar su dominio sobre el mundo cuando Pei Shiji encontró a Yuan Litian.
Cayendo del cielo acompañado de un trueno, Yuan Litian, solo y con una lanza, masacró a cien mil enemigos. El ejército enemigo, aterrorizado, lo llamó monstruo.
Para ellos era un monstruo, pero para Pei Shiji era un presagio de buena suerte. Lo rescató y lo llevó a su tienda de campaña, descubriendo que estaba cubierto de heridas, al borde de la muerte, con una cicatriz que no sanaba entre sus cejas y un aura sumamente feroz.
Bueno, es normal que un presagio de buena suerte tenga un poco de carácter.
Así que lo acogió bajo su mando, lo alimentó bien, lo consintió con palabras amables y, el año de su ascenso al trono, lo nombró Gran General.
El Gran General era firme, extremadamente fuerte, leal y valiente; además, traía consigo un "tesoro" capaz de conocer el cielo y la tierra. Todo en él era excelente, y con el tiempo, incluso su ferocidad natural se fue suavizando.
Sin embargo, sus logros fueron tan grandes que ya no quedaban títulos para otorgarle. Pei Shiji, sin otra opción, tuvo que pedirle que diera un paso al costado. Fue con buena intención, pero no pudo explicárselo bien y el otro no escuchó.
Yuan Litian, lleno de agravios, se arrodilló con terquedad frente a Pei Shiji: -Solo tengo una petición.
Pei Shiji, preparado: -¿Dinero, tierras, un título nobiliario?
Yuan Litian: -Quiero un huevo.
Pei Shiji: -... ¿¡...!?
Nota: Traducción al español de la novela original.