horanmylovin
Era como el humo.
Quería aspirar todo lo que pudiera sobre ella, y luego expulsarla para siempre.
Sus ojos oscuros, sus cabellos largos y ondulados, sus largas piernas, y curvas perfectas, todo sobre ella era cautivante.
Hasta que abría la boca.
No, no era tonta, era tan inteligente y sus comentarios tan desagradables, que costaba mucho creer que aquel cerebro perteneciera a tal cuerpo.
Sus respuestas siempre iban cargadas con un tono despectivo, como puntualizando algo que el mundo debería saber.
Su trabajo no tenía igual, sus ideas y trazos eran de una delicadeza exquisita, solo cuando los hacía dejaba de ser tan huraña.
Se convertía en una persona diferente, menos desagradable.
Una persona que tal vez si deseaba conocer.