Eldrskald
Cuando Tywin llegó por segunda vez a Desembarco del Rey, pero esta vez acompañado de su hermosa hija, ninguno de los lores y caballeros apartó la mirada, pues los costosos vestidos con bordes dorados y bordados de oro llamaban mucho la atención, en especial ella.
Otto creía que Tywin no solo estaba allí por negocios con el rey. Pensaba que el lord Lannister había llegado para meter a su hija en la cama del rey y obtener más poder, pues, después de todo, todos sabían que Tywin era un hombre muy ambicioso.
Todos sabían que le encantaban el oro, las tierras y todo aquello que pudiera atraerle una riqueza infinita, pero lo que no sabían era que él hacía todo por Aurelia.
A él no le importaría dormir en un chiquero con tal de que su amada y preciosa hija descansara entre las más finas telas, pues asegurar su posición era más importante que cualquier otra cosa.
Pero, al otro lado, estaba Otto Hightower, quien primero aseguraría el lugar de su casa vendiendo a su hija al rey con el único propósito de convertirla en reina. Para algunos era un horror; para otros, una muestra de poder.