Suelo enfrentarme a tipos malos todo el tiempo; es parte de mi trabajo. Desde los dieciséis años me convertí en alguien experto en detener actos malvados. Nunca entendí por qué la gente lastimaba a otros. ¿Qué ganaban con eso?
Pero cuando me dijeron que el hombre que amé en secreto durante toda mi adolescencia había muerto... entonces lo entendí.
Entendí por qué las personas se aferran tanto a la venganza.
Una vez fui poseído y me convertí en un villano. Hice cosas terribles solo por diversión. No era yo... pero esos recuerdos siguen grabados en mi mente como si realmente los hubiera cometido.
Nadie sabe de lo que el gran detective Stilinski es capaz cuando la ira corre por sus venas.
Y hay algo que tengo claro:
no permitiré que el mundo siga existiendo si Derek Hale ya no está en él.
Desde el día en que nació Stiles tuvo un ojo de color ambarino y el otro como el reflejo del mar cuando el sol está justo encima y la marea apenas logra mover tu barca. Él sabe que ese es el tono de su alma gemela, no el suyo.
O
Universo Alterno donde tu ojo derecho es del color de tu alma gemela.
Hay cosas que Derek nunca admite en voz alta pero que en su interior están marcadas con rotulador permanente. Stiles se ha convertido en una de esas cosas desde que apareció por primera vez y luego otra y otra y otra hasta llegar a ese momento donde el chico está sentado a su lado mientras ven un partido callejero de futbol. En realidad es Derek el que está sentado a su lado porque el hijo del Sheriff llegó primero pero son detalles que a nadie le importan, mucho menos a Hale que parece querer dar un paso gigante para saltarse todo el cortejo y pasar directamente a donde puede abrazarlo y besarlo.
-Cinco, cuatro, tres, dos, uno. -Sonó la alarma -Que empiecen los trigésimo séptimos Juegos del Hambre.
Ya era oficial, estaba compitiendo por mi vida a partir de ese segundo.
No deberían estar ahí, el no debería estar disfrutando de tenerlo sentado sobre su regazo en una cama pequeña que compró meses atrás en caso de que alguien decidiera usarla.
-Háblame de papá.
-¿Quieres que lo haga ahora, Jamie?
-Sí, por favor, háblame de papá antes de dormir, hoy quiero soñar con él.
-Bueno, es muy inteligente y fuerte.
-No me casaría con alguien a quien no le gusten las largas caminatas al aire libre, sería como traicionarme. -Dio un paso en dirección contraria con su mirada sobre la de su padre -Con su permiso.