Borrego-chan
Bakugo Katsuki se define a sí mismo como un hombre de palabra, trabajador y fiel a sí mismo, cree en la verdad y que el arduo trabajo será bien pagado, es por ello que su enojo se volcó al recién llegado: un joven con cabello teñido de rojo, ojos rubí y una sonrisa coqueta a quien sea que vea. Un mula sin mecate que, con solo caminar, ya tiene la atención de quien quiera.
No le agrada en lo más mínimo, es un citadino más y es seguro que no sabrá qué hacer con semejante tierra heredada, es por ello que piensa recuperar lo que tuvo que haber sido suyo a como dé lugar.
"Una pequeña ranura de luz es suficiente para alejar las sombras", esas palabras han sido para Kirishima Eijiro un gran consuelo cuando la vida no tenía un trato amable hacia él y todo indica que deberá recurrir a ellas una vez más.
Su abuela ha fallecido y le ha heredado su casa, una donde la señal es obsoleta, los animales son la economía del lugar y los machos con masculinidad frágil abundan, pensó que nada podía ser peor, hasta que sus ojitos rubí depararon en el capataz del rancho.
Cabello rubio cenizo, ojos rojos carmesí y piel bronceada debido al arduo trabajo bajo el sol, músculos definidos y labios melocotón, un hombre esculpido por los griegos, pero con una actitud huraña y cero manejable, un humor de pocas pulgas. Bakugo Katsuki.
Sí, Kirishima pensó que iba a poder descansar del drama de la ciudad, pero ahora quiere montar aquel potranco antes de regresar.
El juego de "tirar y jalar" solo es de un ganador, y los dos planean ganarlo de una forma u otra.